Viaje de novios Nueva York y Polinesia

María y Javier (julio 2014)

“Hola Sara:

Te hacemos un resumen algo “tocho” de nuestra estancia en los diferentes hoteles, que quizá te pueda servir de orientación para otros viajeros.

– En el hotel Millenium Broadway de Nueva York nos alojaron en una especie de paquete “Premium”, suponemos que como regalo de Luna de Miel, que incluía desayuno tipo buffet con pocas cosas pero muy ricas, y happy hour gratis de 5 a 7 de la tarde, así que fenomenal. La habitación es como la de un 3 estrellas de España, eso sí, con una ubicación excelente, estábamos a 50 metros escasos de Times Square, de hecho desde nuestra habitación se veía los carteles típicos de la plaza, como puedes apreciar en la foto. Por cierto, y esto se extiende a cualquier interior que visites en Nueva York, el aire acondicionado ronda los 15º, literalmente te congelas. Yo bajaba a desayunar en pantalón largo y camiseta larga y tenía frío.

 – En el Intercontinental de Moorea genial, el bugalow a pie de playa es muy grande y el trato del servicio muy bueno. Allí tuvimos que esperar a que nos preparasen la habitación, ya que llegamos sobre las 11 de la mañana y hasta las 2 de la tarde no deberían entregarlo, pero nos dejaron una habitación de cortesía para asearnos hasta que la definitiva estuviese lista. Como anécdota, mientras visitamos las instalaciones del complejo, nos dieron un teléfono móvil al que nos llamarían cuando la habitación estuviese preparada, cosa que ocurrió antes de la 1 de la tarde. En este hotel tener un bungalow a pie de playa me parece de lo más recomendable, ya que no hay mucha diferencia con los overwaters, ni en tamaño ni en ubicación, de hecho nosotros salíamos de la terraza directamente a una parte de la playa, aunque luego también podías ir a la playa general, pero no era necesario. Desde nuestra habitación veíamos el adiestramiento de delfines y las actividades que realizaban con ellos. Sí, había un pequeño delfinario dentro del mismo hotel… y aquí nos pegamos para verlos en el Zoo ;-). Como era de esperar, comer sale muy caro, el primer día pillamos un par de hamburguesas típicas, y nos cobraron por cada una unos 25€, y tanto de tamaño como de sabor eran bastante normaluchas. Por el contrario, los desayunos de buffet eran abundantes, y las cenas a la carta muy elaboradas y contundentes. De regalo tuvimos una decoración floral especial y poca cosa más. Te paso unas fotos de nuestro bungalow, la vista que teníamos directamente desde la terraza, y la elaboración de un plato de cena.

– El Intercontinental Spa & Thalasso de Bora Bora es “otro mundo”, cumplió nuestras expectativas con creces. Las instalaciones eran fantásticas, el bungalow sobre el agua es enorme, (de hecho pasamos por otros hoteles, y parecían la mitad), todo el complejo estaba muy limpio y preparado siempre al gusto del consumidor. De regalo tuvimos una botellita de champagne que estaba realmente buena.

Las vistas son impresionantes, es de esos sitios en los que las fotos de una cámara no le hacen justicia. En nuestro caso la ubicación del bugalow Sapphire era ideal, desde la cama veíamos directamente la isla central. En cuanto al Overwater en sí, pues ¿qué te voy a contar? Impresionante el hecho de salir a la terraza y tirarte directamente al mar. El tercer día nos hizo mal tiempo, de hecho cancelamos una excursión que habíamos contratado, así que aprovechamos a cogernos un masaje en el Spa. Los diferentes tipos de masajes que hay pueden ser muy caros, pero una vez disfrutamos de uno relajante, de la exquisita atención y de sus instalaciones, hasta nos pareció barato. Si en el de Moorea había delfines, aquí podías dar de comer a las manta-rayas todos los días en una actividad que hay planificada en la playa, y es más, a veces bajabas del overwater y las tenías al lado. Parece mentira pero se comportan como perros, puedes acariciarlas sin problemas mientras les das de comer.

Al igual que en Moorea, los desayunos y cenas eran impecables, aunque nos pareció que la cocina de Moorea estaba algo mejor, sin embargo comer una hamburguesa o sandwich sí que estaba mucho más bueno y había más cantidad. Tanto en Bora Bora como en Moorea una botella de agua para cenar son 8 euros por ejemplo, pero vamos, que entra dentro de lo “lógico” al tratarse de un hotel de este nivel.

Nos gustaría destacar la paz y la tranquilidad que se respira en estos hoteles, y lo decimos siempre como algo muy positivo. Aunque aparentemente estén llenos, rara vez coincidíamos con otras parejas en la playa, en las cenas apenas te juntabas con otras 10-15 personas, si querías una tumbona en la playa sabía que la ibas a tener. Lo dicho, a nosotros que huimos de la aglomeraciones, nos pareció un auténtico paraíso.

Tanto en Moorea como en Bora Bora hay que hablar en inglés o francés. Tampoco hace falta tener un nivel especialmente bueno de inglés, de hecho nosotros tenemos el famoso “nivel medio” y no tuvimos problemas de ningún tipo. También nos llamó la atención la cantidad de españoles que vimos allí, en los 3 días que estuvimos en Bora Bora contamos al menos 5 parejas que hablaban en perfecto castellano.

– La vuelta fue algo más dura, jeje. Del Intercontinental de Tahiti poco podemos decirte, ya que nos alojamos allí a las 7 de la tarde, y nos recogieron al día siguiente a las 5 de la madrugada, una lástima porque nos habían regalado el desayuno. Intentamos que nos cambiasen el desayuno por una cena, pagando la diferencia, pero no pudo ser, así que en este caso perdimos el regalo.

– El Millenium Biltmore de Los Ángeles nos recordó a un buen hotel clásico, con su decoración recargada y tapices por todas partes, pero cuya habitación nos pareció algo pequeña, aunque todo puede ser que ya estuviésemos mal acostumbrados de los anteriores bungalows y overwaters ;-). En Los Ángeles el chófer que nos recogió del aeropuerto nos ofreció una excursión a la mañana siguiente para conocer la ciudad por 65$ cada uno. La verdad es que nos pareció un poco en plan “trapicheo”, como si fuese un trabajo realizado por su cuenta, no nos dio ni folleto ni nada, pero al final la cogimos y vimos bastantes cosas para estar una sola mañana. El Paseo de la Fama, Beverly Hills, la playa de Santa Mónica…

En definitiva, que el viaje ha estado genial. Tras vivir la experiencia completa, ahora mismo quitaríamos algún día de Nueva York y lo meteríamos en Bora Bora, el sitio nos pareció una maravilla de esas que ves muy pocas veces en la vida, y 3 días se nos hicieron muy, pero que muy cortos (aunque 15 también, seguro).

Por último, no queremos terminar este correo sin agradecerte, especialmente a ti, el gran trabajo de planificación que realizaste en todo el proceso, la gran predisposición a buscar alternativas, y a la paciencia que tuviste con cada cambio que realizábamos, que no fueron pocos. Todos nuestros amigos y allegados ya están al corriente del buen hacer de Viajan2, y seguro que muy pronto volveremos a estar en contacto para futuros viajes.

 Saludos y, de nuevo, gracias por todo.”

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